LA AMAZONIA, EL DISPUTADO ESPACIO GEOESTRATÉGICO DEL SIGLO XXI

La instalación de 7 bases militares estadounidenses en el territorio colombiano es una clara señal de que la guerra de baja intensidad para supuestamente combatir el narcotráfico es la instrumentalización de la guerra antidrogas con fines geopolíticos para el control del estratégico espacio amazónico.

                                                      Por Róger Rumrrill

La dura y épica  batalla de los pueblos indígenas amazónicos del Perú durante los meses de mayo y junio del año en curso exigiendo el respeto a sus tierras y territorios tuvo un epílogo trágico el 5 de junio en Bagua, con una treintena de muertos. Pero también ha tenido el impacto de una cambio de época, de un parteaguas en la Amazonía y en la política peruana: ha visibilizado a los indígenas erigiéndolos en actores sociales y políticos nacionales, ha puesto en cuestión al modelo neoliberal y ha jaqueado  al gobierno de Alan García, además de actualizar y poner en agenda el carácter geoestratégico del espacio amazónico sudamericano en el siglo XXI. (1)
Los gurúes de la geopolítica coinciden en afirmar que la economía postcrisis del capitalismo debe sostenerse en cuatro recursos  vitales: agua, energía, biodiversidad y tierras. Estas últimas para la producción de commodities y en especial de alimentos baratos ahora cada vez más controlados por los oligopolios y monopsomios que están imponiendo su reinado a nivel planetario (2). Buena parte de esta riqueza estratégica está en la cuenca amazónica y localizada en las tierras y territorios indígenas de los países que integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela (3).
Elmar Alvater, economista de la Universidad Libre de Berlín y autor de textos que analizan la economía global, ha escrito recientemente al respecto: “¿Qué se viene después de esta crisis? Al aguacero de la new economy en el 2000 siguió el boom inmobiliario con las hipotecas subprime y los productos financieros aventureros, lo que posibilitó unos cuantos años de imponentes negocios que han durado hasta ahora, hasta la crisis financiera más grave de los últimos 100 años. Capital disponible de todos modos, sigue habiéndolo, a pesar de la crisis. Se halla al acecho de aquellas inversiones que hoy y en lo venidero, podrían reportar réditos. ¿Cuáles podrían ser? Las materias primas, señaladamente petróleo y gas, así como agrocombustibles procedentes de la biomasa, son la primera opción. Sus precios debían subir, porque escasean y la demanda es alta. Los certificados de emisión para dióxido de carbono, conformes al Protocolo de Kyoto, promete buenos réditos”. (4)
Corporaciones: de caza en el paraíso de la megadiversidad

               La cuenca amazónica sudamericana es un subcontinente de más de 8 millones de kilómetros cuadrados con una población que se estima en 33.5 millones de habitantes. De esta población total, 21 millones viven en ciudades. Se calcula que la cuenca, presidida por el monarca de los ríos, el Amazonas, con más de 1000 tributarios, posee entre el 15 al 20 por ciento del agua dulce del mundo, un vital recurso cada día más escaso básicamente por el calentamiento climático (5).
El agua es y será el recurso estratégico del siglo XXI, más vital que el petróleo y el gas porque es insustituible. Del cien por ciento del agua existente en el planeta Tierra, el 97.5 por ciento es agua salada de mares y océanos. Sólo el 2.5 por ciento es agua dulce para el consumo humano, la agricultura y la industria. De ese 2.5 sólo queda disponible nada más que el  1 por ciento. Pero ese 1 por ciento se está agotando. La temperatura promedio de la Tierra, de acuerdo a la información científica disponible, aumentará entre 1.5 a 5 grados en el siglo XXI, provocando cambios radicales en la estabilidad ecológica planetaria. El mayor impacto se está produciendo en la disponibilidad del agua, por cuanto la superficie de hielo, nieve y glaciares que alimentan los ríos y lagos se están derritiendo y disminuyendo por el calentamiento climático.
La cuenca amazónica es el paraíso de la megadiversidad. En este paraíso el bosque cumple múltiples funciones. Un papel crucial en el ciclo del agua, como reservorio de carbono y banco genético. No son las únicas riquezas. Además del agua, tierras, bosques y fauna (sólo en el bosque amazónico peruano se han registrado 4200 especies de mariposas que es una marca mundial) existen también cuantiosos recursos mineros metálicos y no metálicos y los imprescindibles bancos de conocimiento de los pueblos indígenas sin los cuales es imposible imaginar el desarrollo sostenible de la cuenca amazónica (6).        
El capital transnacional, con su agudo olfato y su privilegiada información para los negocios, se ha lanzado a la caza de esta riqueza natural. Una suerte de neolatifundismo se instala en el planeta. La Dra. Annelies Zoomers, de la Universidad de Utrecht, Holanda, se refiere a esta “fiebre” mundial de compra de tierras para la producción de biocombustibles y alimentos baratos, complejos turísticos y reservas para servicios ambientales, entre otros múltiples fines. “La actual fiebre de tierras debe ser vista como una consecuencia de la combinación de la liberalización de los mercados, el auge de inversiones directas y los avances en las tecnologías de comunicación y transporte”, opina la Dra. Zoomers. (7)
En la Amazonía, tanto el gobierno de José Inacio Lula, en Brasil, como el gobierno de Alan García Pérez, en el Perú, son los auténticos “Caballos de Troya” del capital transnacional que está desembarcando en el subcontinente amazónico considerado como el paraíso de la megadiversidad mundial. En los demás países de la cuenca la puerta está en parte cerrada a este nuevo modelo de transnacionalización del bosque tropical. En Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el narcotráfico hacen inviable otra ocupación  del territorio amazónico colombiano. Los regímenes políticos  de Ecuador, Bolivia y Venezuela son por ahora hostiles a negociar sus Amazonías con las multinacionales.
José Inacio Lula, de acuerdo al periodista y escritor francés Christophe Ventura, ha suscrito sólidos compromisos en Monsanto, Syngenta, Cargill, Nestlé, Basf, Bayer y otros dinosaurios de la economía mundial para hacer realidad su sueño de convertir al Brasil en el mayor productor mundial de soya, de caña de azúcar para etanol y otros productos de gran demanda en el mercado global del siglo XXI (8). Alan García Pérez, por su lado, cree que la Amazonía Peruana está sumida en el atraso por culpa de peruanos pobres a los que califica de “perros del hortelano” que estorban al desarrollo y la modernidad que sólo puede abrirse paso a través de la privatización de las tierras y su venta al gran capital. De acuerdo a su filosofía ultraliberal, los indígenas están en la categoría de “perros del hortelano” porque poseen millones de hectáreas de tierras que están ociosas.  Para hacerlas rentables y productivas, su gobierno promulgó un centenar de decretos legislativos para la implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos que, a la vez, es la puerta de ingreso del gran capital y el blindaje del modelo neoliberal. (9)
Pero hay diferencias de fondo entre la transnacionalización del bosque y las tierras en la Amazonía brasileña y la que ejecuta Alan García en la Amazonía del Perú. En el Brasil, el propio Estado actúa como un garante de esta transnacionalización. “No es que el Estado se retire y deja el espacio público para ser ocupado por las grandes corporaciones”, escribe Silvio Caccia Bava (10). Es decir, Lula negocia desde un Estado  cuyas empresas compiten codo a codo con las multinacionales europeas, estadounidenses o asiáticas. Para probarlo están “Petrobras”, “Electrobras” y “Odebrecht”. Un estado fuerte, incluso con pujos y vocación imperiales.
Esta temprana vocación expansiva aparece ya en la época colonial, luego de la conquista de Portugal por Felipe II en 1580 y cuya consecuencia política en el Nuevo Mundo fue la desaparición de los límites coloniales al producirse la unificación de los reinos de España y Portugal. De este período datan las eficaces y devastadoras expediciones de bandeirantes que se infiltraron y se posesionaron de territorios pertenecientes a las colonias españolas. Primero Portugal, libre ya de la tutela del imperio español, y luego el Brasil, independiente de la corona lusitana, merced a una hábil y persuasiva diplomacia de hechos consumados-o de aplicación de la doctrina del uti possidetis-, lograron afianzar los avances territoriales y luego incorporar definitivamente a la soberanía brasileña más de un millón de kilómetros cuadrados (11).
García Pérez, por el contrario, no negocia con las transnacionales. Éstas imponen sus condiciones a un Estado débil y a un gobierno totalmente subordinado. A este respecto, el destacado economista peruano Humberto Campodónico ha escrito: “La legislación peruana es absolutamente permisiva…Es por eso que las ‘reformas tributarias’ de la presente década no han incluido ninguna cláusula para modificar el criterio de domicilio. Sucede que el Estado está tomado ‘desde adentro’ por lobbies y diversos estudios de abogados que preparan la legislación ‘sastre’, al deseo de los inversionistas como lo ha señalado Francisco Durand, Pobreza Política, PUCP, 2005”.
Seguidamente agrega: “Cuando el Estado está ‘privatizado’, poco o nada le interesa fortalecer las empresas estatales estratégicas (pero sí pueden elaborar 100 decretos legislativos en 6 meses para el TLC con Estados Unidos) como Petroperú, mientras otras empresas estatales se hacen fuertes en nuestro mercado. Y, claro, tampoco hace nada para cobrar los impuestos que le corresponden y que, en el caso de Petrotech, serán pagados en EE.UU y no en el Perú” (12).

                       El mayor banco genético del mundo está siendo asaltado

                       La cuenca amazónica, que atesora el mayor banco genético del planeta Tierra, está hoy en el ojo de la tormenta y asediado por poderosos intereses internacionales y amenazado por toda suerte de peligros. Todo esto porque  sin ninguna duda es el espacio geoestratégico e hidropolítico más importante para la economía global en el siglo XXI.
En el Seminario Internacional sobre la Amazonía: “Desarrollo Local, Sustentabilidad y Organización Popular”, realizada en Río Branco, la capital del Estado brasileño del Acre, del 17 al 20 de julio del 2008, las  organizaciones sociales de la mayoría de los países ribereños del Amazonas concluyeron que las amenazas que se ciernen sobre el espacio amazónico y sus poblaciones sobre todo indígenas, habitantes ancestrales de la cuenca, son los megaproyectos energéticos, viales, hidrocarburíferos, mineros y los grandes monocultivos para biocombustibles que provocan la deforestación masiva de los bosques, la contaminación de ríos y lagos y el despojo de las tierras y territorios de los pueblos indígenas. Todo ello contribuye a acelerar el cambio climático y a bloquear las posibilidades de construir un sistema de desarrollo inclusivo y sostenible.
“Por ejemplo, la agricultura migratoria y la ganadería han generado una deforestación amazónica acumulada al 2005 de 857,666 kilómetros cuadrados; asimismo, en la Amazonía brasileña, en un período de 30 años (1975-2005), la red vial se multiplicó diez veces, lo que estimuló el desarrollo de asentamientos humanos. Más recientemente, la producción creciente de de biocombustibles podría acelerar el cambio de uso del suelo en la región” (13).
El Fondo Mundial para la Naturaleza (FMN), en su informe del mes de setiembre del año 2006, sostiene que para el año 2050 la humanidad necesitará los recursos de dos planetas Tierra para abastecer la demanda mundial de alimentos, agua, energía, suelos y otras riquezas naturales. A la tasa actual de extracción, la naturaleza amazónica está perdiendo su capacidad de regeneración. La tala ilegal abate los bosques tropicales del Amazonas y del resto del planeta. El Banco Mundial ha calculado que los países pierden entre 10 a 15 mil millones de dólares anuales en el comercio ilegal de madera. En el Perú, de acuerdo al Ministerio de Agricultura, se extraen cada año 22 mil metros cúbicos de caoba (Swetenia macrophyla) por un valor de 40 millones de dólares. El 90 por ciento de esa valiosa especie, el “oro rojo de la Amazonía”,  es de origen ilegal porque proviene de áreas de conservación como Parques y Reservas Nacionales (14).
En el plano político y jurídico, los movimientos sociales amazónicos denuncian un proceso de militarización y criminalización de los pueblos, bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional.
La “guerra mundial contra las drogas” es una guerra perdida desde que estalló hace más de tres décadas. Es la segunda derrota que Estados Unidos, el mayor promotor de esta guerra, sufre en el siglo XX. La primera fue la de Vietnam. Es una guerra perdida en su objetivo de frenar o eliminar la producción y el consumo de las drogas naturales como la cocaína y la heroína. Pero es un éxito en su objetivo geopolítico. Porque la “guerra mundial contra las drogas” ha sido y sigue siendo instrumentalizada con fines geopolíticos y de seguridad hemisférica. Tales son los casos de Afganistán y Colombia. En el caso de Colombia, no son el narcotráfico ni las FARC las razones de fondo de la presencia militar de Estados Unidos en ese país, sino el monitoreo de sus intereses geoestratégicos en  América del Sur, el petróleo, el gas, la biodiversidad y el agua de la cuenca amazónica (15).
El acuerdo entre el presidente  Álvaro Uribe Vélez, de Colombia, y la Administración de Barack Obama para la instalación de 7  bases militares estadounidenses en territorio colombiano en agosto del 2009 es un ejemplo de la instrumentalización de la guerra antidrogas con fines geopolíticos. Las palabras del general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur del ejército norteamericano, revelan con nitidez esta intencionalidad: “Es importante que se entienda que Colombia es el que decide qué tipo de competencias residen en Colombia. Nosotros coordinaremos con Colombia, pero, debido a que se trata de bases colombianas es Colombia el que determina la actividad y la competencia que nosotros tendremos. Pero todas nuestras actividades se centrarán en lo que mencioné: se centrarán en el tráfico ilícito, en el contraterrorismo y en construir relaciones para solucionar los problemas de la seguridad regional que afrontamos” (16).
Pese a su ostensible declinación como potencia unipolar, Estados Unidos sigue siendo el mayor poder militar del mundo y desde este poder, su vocación mesiánica  y la urgencia de sus intereses le llevan a pensar a América Latina como su antiguo “patio trasero”. El informe del US Southern Command, que Juan Gabriel Tokatlian cita, descubre y revela ese  viejo y nuevo rol del imperio que está presente en el continente porque se supone la única potencia que puede ofrecer “la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de toda América” (17).

1   Crisis en las alturas. Francisco Durand.” La República”, domingo 5 de julio del 2009.
2   De acuerdo a la organización GRAIN, las multinacionales han
especulado con los precios de los alimentos obteniendo inmensas
utilidades. Así, Cargill, la  mayor empresa de granos del mundo, ganó más       
de 86 por ciento en sólo tres meses del año 2008. Bunge, otro gigante de los
alimentos, subió en 77 por ciento sus utilidades en el último trimestre del 2007. Por
su lado, Archer Daniels Midland Company, incrementó sus ganancias en 67 por
ciento el 2007. (Boletín Democracy Now, 28/4/2008)
3   Perspectivas del Medio Ambiente en la Amazonía. GEO AMAZONÍA. OTCA
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. PNUMA.
4   Autor de “Las limitaciones de la globalización. Económica, Ecológica y Política de la
globalización”. Siglo XXI Editores, México, DF. 2 de octubre del 2008.
5   Perspectivas del Medio Ambiente en la Amazonía. GEO AMAZONÍA. OTCA.
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. PNUMA
6   Róger Rumrrill. La Amazonía Peruana. La última renta estratégica del Perú en el
siglo XXI o la Tierra Prometida. PNUD-CONAM. Primera edición: junio del 2008.
7  “La globalización está generando cambios a gran escala en la propiedad y uso de la
tierra”. Entrevista a la Dra. Annelies Zoomers. La revista agraria. Año 10 No. 106.
Abril de 2009. Publicación del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES).
8  Christophe Ventura, coautor del estudio “Ni finir avec l’euroliberalisme”. Mille et une
nuits”, París, 2008.
9   Alan García Pérez. “El síndrome del perro del hortelano”. Diario el “El Comercio”,
Lima, 28 de octubre del 2007.
10 Silvio Caccia Bava. Edición brasileña de “Le Monde Diplomatique” de febrero del
2009.
11 Róger Rumrrill. “Acerca del Pacto Amazónico”. El Caballo de Troya del Brasil.
Ensayo en coautoría con María Elena Medina.
12 Humberto Campodónico. Cristal de Mira. Diario de “La República”, Lima, lunes
9/2/2009.
13 Perspectivas del Medio Ambiente en la Amazonía. GEO AMAZONÍA.  OTCA
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. PNUMA.
14 Róger Rumrrill. La Amazonía Peruana. La última renta estratégica del Perú en
el siglo XXI o la Tierra Prometida. PNUD-CONAM. Primera edición: junio del 2008.
15 Idem.
16 Boletín Democracy Now en Español. 6 de agosto del 2009
17 Juan Gabriel Tokatlian. El Militarismo estadounidense en América del Sur. La
configuración de un problema. Le Monde diplomatique/ el Diplo/ junio 2008